sábado, 17 de agosto de 2019


La poesía de Marisa Béjar es un mundo en sí misma; un mundo fantástico de brumas y espíritus etéreos, luces y sombras, aromas, emociones y sentimientos; es como un viaje en el tiempo hacia una atmósfera medio gótica, medio medieval, medio romántica, que sorprende y atrapa por su magia. Tiene el don de pintar cuadros que dibujan imágenes oníricas, inquietantes, pero siempre con un pequeño destello de luz brillante. Este ambiente puede palparse, por ejemplo, en su poema «El escriba», en el que el lector casi puede oír el chisporroteo del cirio, el aroma a cera derretida, a papiro:
El escriba vaga
con alma traslumbrada
y pluma amortajada.
El porta cirios centellea,
en duermevela fluyen letras.
Tinta seca: catalepsia.




https://revista.poemame.com/2018/08/02/poesia-con-aroma-a-sandalo-la-pluma-de-marisa-bejar/