viernes, 21 de junio de 2019

MARSUPIAL. 





Cuando era niña pensaba que al igual que la campanilla del apagavelas extinguía la llama de mis candelabros; algún día mi dolor se disiparía.


Aire estanco en mi alcoba. 

Sobre el secreter 

flamean volutas de humo  

sofocadas de las velas. 

Discurren desmigadas 

y acharoladas al ventanal. 


Dotes de mediumnidad, 

cacofonías tras el cristal. 


Soy el marsupial desparejado 

que vaga por el sotobosque fangoso. 

Ensamblo mi ruego al cielo,

hoy quiero catapultarme contigo. 

Te veo, eres espíritu. 


¿Amor disfuncional? 

O un eslabón arcano en esta realidad. 


Marisa Béjar, 21/06/2019. 

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